Novena de Aguinaldos Or Christmas Novena
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| Novena de Aguinaldos Booklet |
Nativity Made of More Than 200 Pieces |
This novena is an old Colombian tradition dating from the 1700s. We pray it starting on the
16th of December for nine consecutive days. The Novena is more than a simple prayer,
it is a family affair. We love to get together and enjoy �La Navidad.�
Many malls, neighborhoods, churches, friends, and even governmental offices carry the
tradition of the Novena by assigning one day of prayers to each office or floor in
the building. participants gather to pray and sing around the nativity they build on
the first week of December.
Origins of the Novena de Aguinaldos
At the end of the 1700s Fray Fernando de Jes�s Larrea, a student to be
priest who was born in Quito Ecuator, wrote La Novena de Aguinaldos for Mrs.
Clemencia de Jes�s Caycedo V�lez the founder of �La Ense�anza,� a Catholic school
in Bogot�.
Many years later, in the 1800s a nun from the same Catholic school, Sister
Mar�a Ignacia, modified the Novena de Aguinaldos by adding the �Los Gozos.�
The initial Novena de Aguinaldos didn�t include �Los Gozos.� �Loz Gozos� are the
verses that all participants pray at the end of the daily and the specific day prayers.
To me, they are the best part of the novena where everybody sings and plays the homemade
rattles and the tops of the pots.
In other novenas people participate with guitars, piano, harp or any other
instrument that make the Novena de Aguinaldos an unforgettable one.
Purpose of the Novena de Aguinaldos
There is no doubt, Colombians are mainly Roman Catholic and many of them
actively participate in religious celebrations. The Novena de Aguinaldos is a
perfect example of it. It was created with the purpose of praising the Lord and
celebrating the birth of Jesus.
To pray the novena simple Start by gathering with your family and friends
around the nativity. Bring the tops of your pots and some musical instruments
for the little ones to play at the end of the Novena de Aguinaldos right after �Los Gozos.�
In many towns and neighborhoods, priests call upon the community that gathers at
church to pray the Novena de Aguinaldos which includes participants dressed up as
Joseph, Mary, baby Jesus and the animals that are included in the nativity, although
no camels LOL.
The Novena de Aguinaldos has every day prayers and specific prayers for days
1 through 9. It is simple to follow and a lot of fun to do for children and adults
alike.
After the Novena de Aguinaldos we serve typical Christmas dishes like
�bu�uelos� or fried dough, �natilla� a dessert made with milk, cloves and
cinnamon, chocolate, �empanadas� a fried dough filled with potatoes and meat, a
drink called �sabaj�n� which is similar to egg nog.
The following is the Novena de Aguinaldos in Spanish. We start with
daily prayers or �oraciones para todos los d�as." After them we pray the
corresponding prayer for the specific day, and we end with �Los Gozos.�
Novena de Aguinaldos
Novena de Aguinaldos Oraciones Para Todos los D�as or Daily Prayers
Nativity From R�quira A Town of Artisans Picture by Janeth Charris
Novena de Aguinaldos
General Prayer to Start the Novena
Benign�simo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres,
que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor para que hecho
hombre en las entra�as de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud
y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan
soberano beneficio.
En torno a �l os ofrezco la pobreza, humildad y dem�s virtudes de vuestro
hijo humanado; suplic�ndoos por sus divinos m�ritos, por las incomodidades con
que naci� y por las tiernas l�grimas que derram� en su pesebre, que dispong�is
nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con total desprecio
de todo lo terreno, para que Jes�s reci�n nacido tenga en ellos su cuna y more
eternamente. Am�n.
Novena de Aguinaldos
Oraci�n a la Santisima Virgen Also for Every Day
Soberana Mar�a, que por vuestras grandes virtudes y especialmente por
vuestra humildad, merecisteis que todo un Dios os escogiese por madre suya,
os suplico que vos misma prepar�is y dispong�is mi alma, y la de todos los que
en este tiempo hiciesen esta novena, para el nacimiento espiritual de vuestro
adorado Hijo.
�Oh dulc�sima Madre! Comunicadme algo del profundo recogimiento y divina
ternura con la que aguardasteis vos, para que nos hag�is menos indignos de verle,
amarle y adorarle por toda la eternidad. Am�n.
---Se reza nueve veces el Avemar�a---
Novena de Aguinaldos
Oraci�n a San Jos� Also for Every Day
�Oh Sant�simo San Jos�! Esposo de Mar�a y padre adoptivo de Jes�s. Infinitas
gracias doy a Dios porque os escogi� para tan altos ministerios y os adorn� con
todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza.
Os ruego, por el amor que tuvisteis al Divino Ni�o, me abras�is en fervorosos
deseos de verle y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia le
veo y le gozo en el cielo. Am�n.
---Se reza el Padrenuestro, el Avemar�a y el Gloria---
Novena de Aguinaldos
Oraci�n al Ni�o Jes�s or Baby Jes�s Prayer
Acordaos �Oh dulc�simo Ni�o Jes�s! Que dijisteis a la Venerable Margarita
del Sant�simo Sacramento, y en persona suya a todos vuestros devotos, estas
palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente:
�Todo lo que quieras pedir, p�delo por los m�ritos de mi infancia y nada te ser� n
egado�.
Llenos de confianza en Vos �Oh Jes�s, que sois la misma verdad! Venimos a
exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa, para conseguir
una eternidad bienaventurada. Concedednos, por los m�ritos de vuestra encarnaci�n
y de vuestra infancia, la gracia... de la cual necesitamos tanto.
Nos entregamos a Vos �Oh Ni�o omnipotente! Seguros de que no quedar�
frustrada nuestra esperanza, y de que en virtud de vuestra divina promesa,
acoger�is y despachar�is favorablemente nuestra s�plica. Am�n.
Novena de Aguinaldos
Aspiraciones para la venida del Ni�o Dios
Gozos
One or several participants read them every day and at the end of each one
all sing the chorus with the musical instruments. There are 2 choruses I have
included both but you only sing one.
Chorus 1
Dulce Jes�s m�o, mi ni�o adorado, �ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
Chorus 2 --My Favorite!
Ven, ven, ven, Ven a nuestras almas ni�ito ven, ven, ven, ven a nuestras
almas ni�ito ven a nuestras almas...no tardes tanto, no tardes tanto, ni�ito
ven, ven, ven.
�Oh sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro!
�Oh Divino Ni�o, ven para ense�arnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
�Ven a nuestras almas!�Ven no tardes tanto!
�Oh, Adona� potente que, a Mois�s hablando, de Israel al pueblo disteis los
mandatos! �Ah! ven prontamente para rescatarnos. Y que un ni�o d�bil muestre
fuerte brazo!�Ven a nuestras almas!�Ven no tardes tanto!
�Oh ra�z sagrada de Jos�, que en lo alto presentan al orbe tu fragante nardo!
�Dulc�simo Ni�o que has sido llamado lirio de los valles bella flor del campo!
�Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
�Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio
palacio! �S�canos, Oh Ni�o, con tu blanda mano, de la c�rcel triste que labr�
el pecado! �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
�Oh lumbre de Oriente sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu
esplendor veamos! �Ni�o tan preciado, dicha del cristiano, luzca la sonrisa
de tus dulces labios! �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
�Espejo sin mancha Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano!
�Borra nuestras culpas, salva al desterrado y, en forma de Ni�o da al m�sero amparo!
�Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
�Rey de las naciones, Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, pastor del reba�o!
�Ni�o que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
�Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
�Abranse los cielos y llueva de lo alto Bienhechor roc�o, como riego santo!
�Ven hermoso Ni�o! Ven Dios humanado luce, hermosa estrella, brota flor del campo.
�Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
�Ven que ya Mar�a previene sus brazos de su ni�o vean, en tiempo cercano!
�Ven, que ya Jos�, con anhelo sacro, se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
�Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
�Del d�bil auxilio del doliente amparo, consuelo del triste, luz del
desterrado! �Vida de mi vida, mi due�o adorado, mi constante amigo, mi divino
hermano! �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
V�ante mis ojos, de ti enamorados! Bese ya tus plantas, bese ya tus manos!
Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y a�n m�s que mis frases te dice mi
llanto! �Ven a nuestras almas! �Ven no tardes tanto!
Ven, Salvador nuestro, por quien suspiramos, Ven a nuestras
almas, ven no tardes tanto!
D�a Primero
D�a Segundo
D�a Tercero
D�a Cuarto
D�a Quinto
D�a Sexto
D�a S�ptimo
D�a Octavo
D�a Noveno
Novena de Aguinaldos. D�a Primero
Por la se�al, etc.Se�or m�o Jesucristo, etc.
Consideraci�n
En el principio de los tiempos el Verbo reposaba en el seno de su Padre en lo
m�s alto de los cielos: all� era la causa, a la par que el modelo de toda creaci�n.
En esas profundidades de una incalculable eternidad permanec�a el Ni�o de Bel�n.
All� es donde debemos datar la genealog�a del Eterno que no tiene antepasados, y
contemplan la vida de complacencia infinita que all� llevaba.
La vida del Verbo Eterno en el seno de su Padre era una vida maravillosa y sin
embargo, misterio sublime, busca otra morada en una mansi�n creada. No era porque en
su mansi�n eterna faltase algo a su infinita felicidad sino porque su misericordia
infinita anhelaba la redenci�n y la salvaci�n del g�nero humano, que sin �l no podr�a
verificarse.
El pecado de Ad�n hab�a ofendido a un Dios y esa ofensa infinita no podr�a
ser condonada sino por los m�ritos del mismo Dios. La raza de Ad�n hab�a
desobedecido y merecido un castigo eterno; era pues, necesario para salvarla
y satisfacer su culpa que Dios, sin dejar el cielo, tomase la forma del hombre
sobre la tierra y con la obediencia a los designios de su Padre, expiase aquella
desobediencia, ingratitud y rebeld�a.
Era necesario en las miras de su amor que tomase la forma, las debilidades
e ignorancia sistem�tica del hombre, que creciese para darle crecimiento espiritual;
que sufriese, para morir a sus pasiones y a su orgullo y por eso el Verbo Eterno
ardiendo en deseos de salvar al hombre resolvi� hacerse hombre tambi�n y as� redimir
al culpable.
Novena de Aguinaldos. D�a Segundo
Por la se�al, etc.Se�or m�o Jesucristo, etc.
Se�or m�o Jesucristo,
que eres cabeza de todos tus fieles cristianos que en ti nos unimos como
miembros de un mismo cuerpo que es la Iglesia: te suplicamos nos unas m�s
y m�s contigo y que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras aprovechen
a las �nimas de nuestros hermanos del purgatorio, para que lleguen pronto a
unirse a sus hermanos del cielo.Terminar con la oraci�n final y el responso.
Consideraci�n
El Verbo eterno se halla a punto de tomar su naturaleza creada en la santa Casa de
Nazaret en donde moraban Mar�a y Jos�. Cuando la sombra del secreto divino vino a
deslizarse sobre ella, Mar�a estaba sola engolfada en la oraci�n.
Pasaba las silenciosas horas de la noche en la uni�n m�s estrecha con Dios y mientras
oraba, el Verbo tom� posesi�n de su morada creada. Sin embargo, no lleg� inopinadamente;
antes de presentarse envi� un mensajero, que fue el Arc�ngel San Gabriel, para pedir
a Mar�a de parte de Dios su consentimiento para la encarnaci�n.
El Creador no quiso efectuar este gran misterio sin la aquiescencia de su
criatura. Aquel momento fue muy solemne. Era potestativo en Mar�a el rehusar...
�Con qu� adorables delicias. Con qu� inefables complacencias aguardar�a la S
ant�sima Trinidad a que Mar�a abriese los labios y pronunciase el fiat que
debi� ser suave melod�a para sus o�dos, y con el cual se conformaba su
profunda humildad a la omnipotente voluntad divina!
La Virgen Inmaculada ha dado su asentimiento. El Arc�ngel ha desaparecido.
Dios se ha revestido de una naturaleza creada; la voluntad eterna est�
cumplida y la creaci�n completa. El Verbo se ha hecho carne, y aunque
todav�a invisible para el mundo, habita ya entre los hombres que su
inmenso amor ha venido a rescatar.
Novena de Aguinaldos. D�a Tercero
Por la se�al, etc.Se�or m�o Jesucristo, etc.
Se�or m�o Jesucristo,
que a los que pecan castigas con justicia en esta vida o en la otra: conc�denos
la gracia de nunca pecar y ten misericordia de los que, habiendo pecado,
no pudieron, por falta de tiempo, o no quisieron, por falta de voluntad y por
amor del regalo, satisfacer en esta vida y est�n padeciendo ahora sus penas en
el purgatorio; y a ellos y a todos ll�valos pronto a su descanso.Terminar con la
oraci�n final y el responso.
Consideraci�n
As� hab�a comenzado su vida encarnada el Ni�o Jes�s. Consideremos el alma
gloriosa y el Santo Cuerpo que hab�a tomado, ador�ndolos profundamente.
Admirando en primer lugar el alma de ese divino Ni�o, consideremos en ella la
plenitud de su ciencia beat�fica, por la cual desde el primer momento de su vida
vio la divina esencia m�s claramente que todos los �ngeles y ley� lo pasado y
lo porvenir con todos sus arcanos y conocimientos.
Del alma del Ni�o Jes�s pasamos ahora a su cuerpo, que era un mundo de
maravillas, una obra maestra de la mano de Dios. Quiso que fuese peque�o y
d�bil como el de todos los ni�os y sujeto a todas las incomodidades de la
infancia, para asemejarse m�s a nosotros y participar en nuestras humillaciones.
La belleza de este cuerpo del Divino Ni�o fue superior a cuanto se ha
imaginado jam�s, y la divina sangre que por sus venas empez� a circular desde
el momento de su Encarneci�n, es la que lav� todas las manchas del mundo culpable.
Pid�mosle que lave las nuestras en el sacramento de la penitencia para
que el d�a de su dichosa Navidad nos encuentre purificados, perdonados y
dispuestos a recibirle con amor y provecho espiritual.
Novena de Aguinaldos. D�a Cuarto
Por la se�al, etc.Se�or m�o Jesucristo, etc.
Se�or m�o Jesucristo, que exiges la penitencia aun de los pecados veniales
en este mundo o en el otro: danos temor santo de los pecados veniales y en misericordia
de los que, por haberlos cometido, est�n ahora purific�ndose en el purgatorio y
l�bralos a ellos y a todos los pecadores de sus penas, llev�ndoles a la gloria
eterna.Terminar con la oraci�n final y el responso.
Consideraci�n
Desde el seno de su Madre comenz� el Ni�o Jes�s a poner en pr�ctica su eterna
sumisi�n a Dios, que continu� sin la menor interrupci�n durante toda su vida.
Adoraba a su Eterno Padre, le amaba, se somet�a a su voluntad; aceptaba con resignaci�n
toda su debilidad, toda su humillaci�n, todas sus incomodidades.
�Qui�n de nosotros quisiera retroceder a un estado semejante con el pleno
goce de la raz�n y de la reflexi�n? Por ah� entr� el Divino Ni�o en su dolorosa
y humillante carrera; as� empez� a anonadarse delante de su Padre; a ense�arnos
lo que Dios merece por parte de su criatura; a expiar nuestro orgullo, origen de
todos nuestros pecados.
�Deseamos hacer una verdadera oraci�n? Empecemos por formarnos de ella
una exacta idea, contemplado al Ni�o en el seno de su Madre. El Divino Ni�o
ora y ora del modo m�s excelente. NO habla, no medita, ni se deshace en tiernos
efectos. Su mismo estado, lo acepta con la intenci�n de honrar a Dios, en su
oraci�n y en ese estado expresa altamente todo lo que Dios merece, y de qu� modo
quiere ser adorado por nosotros.
Un�monos a las adoraciones del Ni�o Dios en el seno de Mar�a; un�monos a su
profundo abatimiento, y sea �ste el primer efecto de nuestro sacrificio a Dios.
Desaparezcamos a nuestros propios ojos, y que Dios sea todo para nosotros.
Novena de Aguinaldos. D�a Quinto
Por la se�al, etc.Se�or m�o Jesucristo, etc.
Se�or m�o Jesucristo, que a los regalados en esta vida, que no pagaron por
su culpa o no tuvieron bastante caridad con el pobre, castigas en la otra con la
penitencia que aqu� no hicieron: conc�denos las virtudes de la mortificaci�n y de
la caridad y acepta misericordioso nuestra caridad y sufragios, para que por ellos
lleguen pronto a su descanso eterno.Terminar con la oraci�n final y el responso.
Consideraci�n
Ya hemos visto la vida que llevaba el Ni�o Jes�s en el seno de su pur�sima
Madre; veamos hoy la vida que lleva tambi�n Mar�a durante el mismo espacio de tiempo.
Mar�a no cesaba de aspirar el momento en que gozar�a de esa visi�n beat�fica
terrestre, la faz de Dios encarnado. Estaba a punto de ver aquella faz humana que
deb�a iluminar el cielo durante toda la eternidad. Iba a leer el amor filial en
aquellos mismos ojos cuyos rayos deber�a esparcir para siempre la felicidad en
millones de elegidos. Iba a verle en la ignorancia aparente de la infancia, en
los encantos particulares de la juventud y en la serenidad reflexiva de la edad madura.
Tal era la vida de expectativa de Mar�a! Era inaudita en s� misma, mas no por eso
dejaba de ser el tipo magn�fico de toda vida cristiana. No nos contentemos con admirar
a Jes�s residiendo en Mar�a, sino pensamos que en nosotros tambi�n reside por esencia,
potencia y presencia.
Novena de Aguinaldos. D�a Sexto
Por la se�al, etc.Se�or m�o Jesucristo, etc.
Se�or m�o Jesucristo, que quisiste que honr�semos a nuestros padres y parientes
y distingui�semos a nuestros amigos: te rogamos por todas las �nimas del purgatorio,
pero especialmente por los padres, parientes y amigos de cuantos hacemos est� novena,
para que logren el descanso eterno.Terminar con la oraci�n final y el responso.
Consideraci�n
Jes�s hab�a sido concebido en Nazaret, domicilio de Jos� y Mar�a, y all� era
de creerse que hab�a de nacer, seg�n todas las probabilidades. M�s Dios lo ten�a
dispuesto de otra manera, y los profetas hab�an anunciado que el Mes�as nacer�a
en Bel�n de Jud�, ciudad de David.
Para que se cumpliese esta predicci�n, Dios se sirvi� de un medio que no
parec�a tener ninguna relaci�n con este objeto, a saber: la orden dada por el
emperador Augusto de que todos los s�bditos del imperio romano se empadronasen
en el lugar de donde eran originarios. Mar�a y Jos� como descendientes que eran
de David, estaban obligados a ir a Bel�n.
No ignoraba Jes�s en qu� lugar deb�a nacer y as� inspira a sus padres que
se entreguen a la Providencia, y que de esta manera concurran a la ejecuci�n
de sus designios. Almas interiores, observad este manejo del Divino Ni�o,
porque es el m�s importante de la vida espiritual: aprended que el que se haya
entregado a Dios ya no ha de pertenecer a s� mismo, ni ha de querer si no lo que
Dios quiera para �l.
Novena de Aguinaldos. D�a S�ptimo
Por la se�al, etc.Se�or m�o Jesucristo, etc.
Se�or m�o Jesucristo, que a los que no se preparan a tiempo para la muerte,
recibiendo bien los �ltimos sacramentos y purific�ndose de los residuos de la mala
vida pasada, los purificas en el purgatorio con terribles tormentos: te suplicamos,
Se�or, por los que murieron sin prepararse y por todos los dem�s, rog�ndote que les
concedas a todos ellos la gloria y a nosotros recibir bien los �ltimos sacramentos.
Terminar con la oraci�n final y el responso.
Consideraci�n
Represent�monos el viaje de Mar�a y Jos� hacia Bel�n, llevando consigo a�n no
nacido, al creador del universo, hecho hombre. Contemplemos la humildad y la
obediencia de ese Divino Ni�o, que aunque de raza jud�a y habiendo amado durante
siglos a su pueblo con una predilecci�n inexplicable obedece as� a un pr�ncipe
extranjero que forma el censo de poblaci�n de su provincia, como si hubiese para
�l en esa circunstancia algo que le halagase, y quisiera apresurarse a aprovechar
la ocasi�n de hacerse empadronar oficial y aut�nticamente como s�bdito en el momento
en que ven�a al mundo.
El anhelo de Jos�, la expectativa de Mar�a son cosas que no puede expresar
el lenguaje humano. El Padre Eterno se halla, si nos es l�cito emplear esta
expresi�n, adorablemente impaciente por dar a su hijo �nico al mundo y verle ocupar
su puesto entre las criaturas visibles.
El Esp�ritu Santo arde en deseos de presentar a la luz del d�a esa santa
humanidad, que El mismo ha formado con divino esmero.
Novena de Aguinaldos. D�a Octavo
Por la se�al, etc.Se�or m�o Jesucristo, etc.
Se�or m�o Jesucristo, que a los que vivieron en este mundo demasiado aficionados
a los bienes terrenales y olvidados de la gloria, los retienes apartados del premio,
para que se purifiquen de su negligencia en desearlo: calma, Se�or misericordioso,
sus ansias y colma sus deseos, para que gocen pronto de tu presencia, y a nosotros
conc�denos amar de tal manera los bienes celestiales, que no deseemos desordenadamente
los terrenos. Terminar con la oraci�n final y el responso.
Consideraci�n
Llegan a Bel�n Jos� y Mar�a buscando hospedaje en los mesones, pero no encuentran,
ya por hallarse todos ocupados, ya porque se les deshace a causa de su pobreza.
Empero, nada puede turbar la paz interior de los que est�n fijos en Dios.
Si Jos� experimentaba tristeza cuando era rechazado de casa en casa, porque
pensaba en Mar�a y en el Ni�o, sonre�ase tambi�n con santa tranquilidad cuando
fijaba la mirada en su casta esposa. El ruido de cada puerta que se cerraba ante
ellos era una dulce melod�a para sus o�dos.
Eso era lo que hab�a venido a buscar. El deseo de esas humillaciones era lo
que hab�a contribuido a hacerle tomar la forma humana. Oh! Divino Ni�o de Bel�n!
Estos d�as que tantos han pasado en fiestas y diversiones o descansando muellemente
en c�modas y ricas mansiones, ha sido para vuestros padres un d�a de fatiga y vejaciones
de toda clase. �Ay! el esp�ritu de Bel�n es el de un mundo que ha olvidado a Dios.
�Cu�ntas veces no ha sido tambi�n el nuestro!P�nese el sol el 24 de
diciembre detr�s de los tejados de Bel�n y sus �ltimos rayos doran la cima
de las rocas escarpadas que lo rodean. Hombres groseros, codean rudamente al
Se�or en las calles de aquella aldea oriental y cierran sus puertas al vera a su Madre.
La b�veda de los cielos aparece purpurina por encima de aquellas colinas
frecuentadas por los pastores. Las estrellas van apareciendo unas tras otras.
Algunas horas m�s y aparecer� el Verbo Eterno.
Novena de Aguinaldos. D�a Noveno
Por la se�al, etc.Se�or m�o Jesucristo, etc.
Se�or m�o Jesucristo, cuyos m�ritos son infinitos y cuya bondad es inmensa:
mira propicio a tus hijos que gimen en el purgatorio anhelando la hora de ver tu
faz, de recibir tu abrazo, de descansar a tu lado y; mir�ndolos, compad�cete de sus
penas y perdona lo que les falta para pagar por sus culpas. Nosotros te ofrecemos
nuestras obras y sufragios, los de tus Santos y Santas; los de tu Madre y tus m�ritos;
haz que pronto salgan de su c�rcel y reciban de tus manos su libertad y la gloria eterna.
Terminar con la oraci�n final y el responso.
Consideraci�n
La noche ha cerrado del todo en las campi�as de Bel�n. Desechados por los
hombres y vi�ndose sin abrigo, Mar�a y Jos� han salido de la inhospitalaria
poblaci�n, y se han refugiado en una gruta que se encontraba al pie de la colina.
Segu�a a la Reina de los �ngeles el jumento que le hab�a servido de cabalgadura
durante el viaje y en aquella cueva hallaron un manso buey, dejado ah� probablemente
por alguno de los caminantes que hab�a ido a buscar hospedaje en la ciudad.
El Divino Ni�o, desconocido por sus criaturas va a tener que acudir a los
irracionales para que calienten con su tibio aliento la atm�sfera helada de esa
noche de invierno, y le manifiesten con esto su humilde actitud, el respeto y la
adoraci�n que le hab�a negado Bel�n.
La rojiza linterna que Jos� ten�a en la mano iluminaba tenuemente ese
pobr�simo recinto, ese pesebre lleno de paja que es figura prof�tica de las
maravillas del altar y de la �ntima y prodigiosa uni�n eucar�stica que Jes�s
ha de contraer con los hombres.. Mar�a est� en adoraci�n en medio de la gruta,
y as� van pasando silenciosamente las horas de esa noche llena de misterios.
Pero ha llegado la media noche y de repente vemos dentro de ese pesebre antes
vac�o, al Divino Ni�o esperado, vaticinado, deseado durante cuatro mil a�os con
tan inefables anhelos. A sus pies se postra su Sant�sima Madre en los transporte
de una adoraci�n de la cual nada puede dar idea. Jos� tambi�n se le acerca y le
rinde el homenaje con que inaugura su misterioso e imperturbable oficio de padre
putativo del redentor de los hombres.
La multitud de �ngeles que descienden del cielo a contemplar esa maravilla
sin par, deja estallar su alegr�a y hace vibrar en los aires las armon�as de
esa "Gloria in Excelsis", que es el eco de adoraci�n que se produce en torno
al trono del Alt�simo hecha perceptible por un instante a los o�dos de la pobre
tierra. Convocados por ellos, vienen en tropel los pastores de la comarca a
adorar al "reci�n nacido" y a prestarle sus humildes ofrendas.
Ya brilla en Oriente la misteriosa estrella de Jacob; y ya se pone en
marcha hacia Bel�n la caravana espl�ndida de los Reyes Magos, que dentro de
pocos d�as vendr�n a depositar a los pies del Divino Ni�o el oro, el incienso
y la mirra, que son s�mbolos de la caridad, de la oraci�n y de la mortificaci�n.
Oh, adorable Ni�o! Nosotros tambi�n los que hemos hecho esta novena
para prepararnos al d�a de vuestra Navidad, queremos ofreceros nuestra
pobre adoraci�n; no la rechac�is: venid a nuestras almas, venid a nuestros
corazones llenos de amor.
Encended en ellos la devoci�n a vuestra Santa Infancia, no intermitente
y s�lo circunscrita al tiempo de vuestra Navidad sino siempre y en todos los
tiempos; devoci�n que fiel y celosamente propagada nos conduzca a la vida
eterna, libr�ndonos del pecado y sembrando en nosotros todas las virtudes cristianas.
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